San Antón y San Sebastián.
En la Puebla de Alcocer (Badajoz) se celebran las Luminarias.
En Poyales de Hoyos (Avila) se escenifica a la puerta de la iglesia el Martirio de San Sebastian. San Sebastian es el encargado de alejar las pestes y enfermedades
En San Bartolomé de Pinares (Avila) los caballos saltan las hogueras.
Y en el vecino Santa Cruz de Pinares (Avila) los protagonistas tambien son los caballos
San Sebastian tambien es el patrono de Ciudad Rodriguo (Salamanca) y sacan en procesion al Santo
En la Alberca (Salamanca) tienen estas tradiciones
(fuente)
Entre las pequeñas fiestas locales de tamboril y cuatro "cubetes", según corran los tiempos. Estaban las de:
San Antón (diecisiete de enero)
En ese día se llevaban los animales a desfilar alrededor de la Iglesia y el cura los bendecía. Pero San Antón en La Alberca "tiene un cerdito que, ni come, ni bebe, y está gordito" Este animalito es alimentado por todo el vecindario y al paso por las calles llama la atención el toque de su esquilita colgada al cuello. Cuando llega el atardecer allí donde para es guardado para pasar la noche y otra vez al día siguiente a recorrer calles y contornos del pueblo. Cuando llega su día y ya está gordito se rifa para sacar un dionerillo apara la parroquia.
San Sebastián
San Sebastián es procesionado por las calles del pueblo con su arbolito de acebo. "Sois abogado especial, en los males contagiosos. Válganos tu intersección, San Sebastián Valeroso".
La procesión recorre las calles del pueblo, entre súplicas, cantos, rezos, ladridos de perros que se asustan al oír el toque del tamboril, el pequeño estampido de medio cohete y el monótono y continuo rezo que la gente canta a coro de "San Sebastián Valeroso".
También tiene su alborada religiosa y los cánticos se oyen ya casi al amanecer a la puerta de autoridades, cura, o personas principales.
Los copleros estiran, encogen,varían o añaden nuevos versos según las diferentes ocasiones o momentos. La Tía Triz (Beatriz Mancebo) sabía de estas cosas más que nadie y de su famoso cuaderno de recopilación de costumbres, sale la siguiente alborada:
Con permiso del" arcarde"/ y demás autoridades
a San Sebastián Bendito/alborada hay que cantarle.
El día veinte de enero / por confeso de la fe
allí consumado fue / su martirio verdadero.
Las fuertes garras de hierro / hacen tu nombre glorioso
VÁLGANOS TU INTERSECCIÓN /SAN SEBASTIÁN VALEROSO.
Fuistéis capitán valiente /en tiempos de Maximiliano
aquel día, cruel Creciano, / hacen tu nombre glorioso.
Las cárceles visitaba / con caridad peregrina
y su palabra divina / a los presos confortaba.
A los ciegos les das vista/ y a los mudos les das habla
como santo milagroso /todo lo que pida alcanza.
El día veinte de enero /contento sufrió el martirio
para que aprendan los moros / a hacer algún sacrificio.
Tira la flecha ,tirano, / tírale y no te detengas
por darle muerte a los dos / mil millas en cada flecha.
La ocasión o el momento sirve para que los copleros introduzcan versos para las diferentes circunstancias.
El párroco de este pueblo / mañana predicará
allí explicará el martirio / del glorioso Sebastián.
los mayordomos te sirven / con alegría y contento
dales paz en esta vida / feliz en su casamiento.
Nunca ha olvidado a La Alberca/ este santo milagroso
como así lo viene haciendo / desde el año dieciocho
nos libraste de la peste / sigue siendo medianero
hasta el fin de nuestra muerte.
La Tía Triz como así se la llamaba cariñosamente en La Alberca a Beatriz Mancebo (1874-1960) nos daba la catequesis a los niños los domingos después de Misa Mayor y recordamos la cantidad de anécdotas, historias bíblicas y recitaciones que nos hacía a los niños que si muchas veces no entendíamos sí seguíamos con gran entusiasmo. Luego después llegaba Don Saturnino nos ponía el sello de tinta en la mano y esta era la entrada del cine por la tarde de los domingos o días festivos.
El cerdo de San Antón, que campa a sus anchas por el pueblo y alimentado por los vecinos,es subastado.
En Madridejos (Toledo) tambien se cuenta con la tradicion de la subasta del cerdo de San Antón.
Por José Moreno Rosell 1915-1996
En este mi pueblo de Madridejos, de la provincia de Toledo, hay una plaza que es llamada "Plazoleta de San Antón". Está enclavada entre las calles de la Cruz por la izquierda, y virgen de Gracia por la derecha. Hay edificada una iglesia pequeña, que no está precisamente en el centro, pues está en la parte de Poniente algo más cerca de las casas habitadas. Entre varias imágenes está la de San Antonio Abad (patrón de los animales), que es a él a quien está dedicada la Iglesia.
Pues bien, en los meses de febrero o marzo de cada año, era una costumbre, el que alguna persona ofrecía por algún favor recibido de San Antón, el comprar un cochinillo pequeño, que tras ponerle en el cuello una cinta de color, el la cual iba metida una campanilla, le soltaba en la calle a que se buscara su alimentación diaria por su cuenta. No tenía que trabajar mucho para ganarse la comida, pues se ponía a caminar por las calles del pueblo, que al ruido de la campanilla, cualquier vecino (las mujeres en su mayoría), enseguida le sacaban a la calle el sustento, que en su mayoría era un puñado de granos de cebada, guisantes, titos, etc., que hasta había quien le amasaba harina de cebada molida y salvado. De esta forma estaba alimentado en demasía. Los alimentos anotados anteriormente, es que no faltaban casi en ninguna casa, porque en ellas se engordaban cerdos.
También en las calles que había grandes baches, o en aquellas que existían cunetas, le echaban un par de cubos de agua y en ella se revolcaba para darse un baño. Como lo que había usado no era precisamente jabón, si no tierra, quedaba muy guarro el GUARRO. Entonces con otro par de cubos de agua, se la vertían por encima y ya quedaba más presentable. Se las sabía todas, pues cada día acudía al lugar donde la comida que le ponían era más de su agrado, pues así "comía a la carta". Le daban también agua para que bebiera. andando y andando, se iba a comer a otro restaurante, empleando en esto todo el día. Era mirado con simpatía por la gente, pues los únicos que le hacían de rabiar un poco eran los chicos. Pronto se hacía un granujilla, y corría para que no le molestaran.
Para pasar las noches, se buscaba el sitio en algún lugar de las tejeras existentes fuera del pueblo, y hasta alguna persona le daba sitio en el corral de su casa o cuadra, y le preparaba buena cama de paja. Como estaba en calidad de transeúnte, el peligro que tenía era el ser atropellado por algún carro tirado por caballería, que él sabía esquivar bien, como lo hacía con los coches que circulaban (que eran pocos), aunque los que iban guiando en los carros y en los vehículos, ponían cuidado para evitar el atropellarle.
Así transcurrían los días, semanas, meses, y aquel cochinillo pequeño, se había convertido en un grande y gordo CERDO. Con algún tiempo de antelación al 17 de enero, que es la Fiesta de San Antón, por vecinas del barrio donde está instalada la Iglesia del Santo, se dedicaban a vender por las casas del pueblo, recibos numerados para el sorteo del mencionado CERDO, que era para solventar los gastos que ocasionaban los actos programados para esta festividad y mantenimiento de la Iglesia. Dicha rifa se hacía en su día. Con dos o tres días antes de la fiesta, chavales jóvenes de este barrio, iban por las casas pidiendo leña para la iluminaria-hoguera. Generalmente recogían gavillas de sarmientos o haces de ramón.
Llegada la víspera, 16 de enero, para por la noche a primera hora, era encender una hoguera grande en la plazoleta orilla de la Iglesia, con la leña recogida, que lo acompañaban con el tirar muchos cohetes por los vecinos de este barrio. Venían a presenciarlo gente de otros barrios. He de hacer constar, que en la casi totalidad de las casas de este pueblo completamente agrícola, también echaban una hoguera pequeña en la calle frente a la puerta, para que el Santo les protegiera de males e incluso de la muerte, a caballerías, cochinos, gallinas, conejos, palomos, perros, etc., pues eran pocos los que no tenían algún animal, también algunos tiraban cohetes, y desde luego poquísimos era tirar con la escopeta un tiro al aire, que como esto estaba prohibido, se metían en sus casas y en el corral lo hacían donde no los veía nadie. Al día siguiente si se iba por cualquier calle, no hacía falta preguntar quien hizo hoguera la noche anterior, pues quedaba la señal en el suelo, y era en la mayoría de las casas.
Y por fin llegaba el día 17, que es el día de la fiesta, por la mañana celebraban la misa, y luego al Santo en procesión, recorriendo varias calles del pueblo. Por la tarde, en su mayoría gente joven, montados en caballerías (burros, mulas, caballos) y en carros, se dedicaban un rato en dar vueltas alrededor de la Iglesia por sus cuatro costados, a esto lo llamaban SANTONEAR. Como las caballerías iban corriendo, en varias veces hubo accidentes en caídas y vuelcos de carros. En estos carros generalmente iban cuadrillas de amigos jóvenes. Se ponían puestos de chucherías, caramelos, dulces, alcahuetes, garbanzos tostados, etc. Ahora llevamos muchos años, que hacen la hoguera en el poco sitio dejado en la plazuela por la central telefónica que allí instalaron, la hicieron polvo, pero en el resto de las casas ya no, se quemaría el asfalto, además ya no hay caballerías, ni cerdos, que era el principal motivo, porque han sido sustituidos por tractores y comprar en las carnicerías lo del cochino. Luego en su día hacen la procesión, lo que no se hace en SANTONEAR.
Este San Antón es patrón de los herreros que era su día de fiesta y descanso, celebrándolo con una gran comilona de hermandad. Así terminaba la cosa, y a esperar al próximo cochinillo.
Y es que además está el dicho de, hasta San Antón, Pascuas son.
domingo, 17 de enero de 2010
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